El artículo analiza la coyuntura por la que pasa el régimen libertario en el poder, dando cuenta de las diversas vías por la que es interpelado. | Carlos La Serna
La coyuntura política en desarrollo es el escenario en el que por primera vez la fuerte centralidad política del oficialismo es puesta en duda producto de vigorosos procesos.
El más significativo de tales sucesos se configura a partir de lo que cabe interpretar como el producto de la creencia de la derecha en el poder, consistente en entender que la decisión de proscribir a CFK asestaría un duro golpe a las posibilidades de la oposición democrática. Tal apuesta se enmarca en la endémica posición del régimen en el poder contraria a toda expresión progresista, principal pero no únicamente, aquella propia de los componentes más avanzados del peronismo.
La decisión judicial contraria a todo derecho, responde en tal sentido a la pasional voluntad neo totalitaria de producir un daño definitivo, esto es de lograr el desarme político de las fuerzas a las que se considera enemigas principales. Tal actuación pareciera ignorar que la permanencia de tales fuerzas está asociada a una subjetividad colectiva forjada en las experiencias compartidas y en las estructuras de significado y acción que así se desarrollan. Una subjetividad anclada no sólo en la memoria histórica, sino más precisamente en la memoria del presente, esto es en aquella que recupera la experiencia gubernamental del período 2003/2015.
Quizás desactivada o latente -como consecuencia cierta del diletantismo de los años 2019/2023-, tal memoria es actualizada, puesta en acto por la prisión de CFK, hecho que devela la persecución política a que es sometida la ex presidenta, desencadenando una resistencia inusitada que se expresa en masivas y sucesivas concentraciones (Plaza de Mayo, Parque Lezama, numerosas plazas provinciales, campaña Cristina Libre) que sorprende y desestabiliza al gobierno, que asiste a este para ellos incomprensible proceso sin otra respuesta que la repetición del agresivo y falsario discurso con el que busca renovar ese consenso odiante en el que medran las franjas sociales que lo sostienen.
La resistencia a la prisión de CFK constituye en estos sentidos un acontecimiento político que deriva en una transformación del espacio político, que afecta la posición relativa de los actores de mayor peso, producto del uso de recursos y poderes de actuación a todas luces imprevistos para el oficialismo. La estrategia adoptada permite articular el grave deterioro producido en el campo de los derechos y condiciones de vida, con la reactivación de una potencialidad política que hace de la resistencia pacífica el modo de enfrentar la arbitrariedad libertaria.
Se trata de una práctica política que no es ajena al imaginario democratizante e incluyente propio de esa subjetividad colectiva, imaginario que conduce a apostar de nueva cuenta por un liderazgo que -en la difícil coyuntura que atraviesa- expone una efectiva capacidad para recolocar al PJ en una posición política ofensiva.
“La estrategia adoptada permite articular el grave deterioro en el campo de los derechos y condiciones de vida, con la reactivación de una potencialidad política que hace de la resistencia pacífica el modo eficaz de enfrentar la arbitrariedad libertaria.”
Ahora bien, la interpelación al gobierno libertario no deviene solamente del ámbito de la lucha político partidaria, ello tiene en el sindicalismo no corporativo otra plataforma expresada en el lanzamiento del Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios Justos que es integrado por más de un centenar de organizaciones. Ellas pertenecen a ambas CTA, a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular, a la Confederación Argentina del transporte, a portuarios, sindicatos industriales, de servicios (Bancarios, ATE, etc.) muchos de ellos son, si bien en minoría, parte de la CGT.
El nuevo Frente adopta una perspectiva autónoma y democrática que se inscribe en el camino de las CTA y más atrás en los trazos de la CGT de los Argentinos, como se inscriben las organizaciones de jubilados de mayor peso en su larga, valiente y ejemplar lucha. Esta trayectoria habilita sin duda al Frente Sindical a esgrimir el propósito de constituir un punto de articulación de las diversas demandas y aspiraciones en curso, a partir de lo cual promover un programa económico social y político alternativo al dominante. En ese camino, las semanas precedentes han sido el espacio de solidaridades, la última de ellas expresada en el fuerte apoyo a la lucha de los trabajadores y trabajadoras del Garrahan.
Otro proceso que connota la coyuntura en marcha, es aquel que articula posiciones incluso divergentes de representantes de la “oposición amiga” cuya actuación parlamentaria ha permitido a LLA alcanzar mayorías institucionales y circunstanciales que han relegado la primera minoría del PJ, abriendo el camino a la aprobación de la ley Bases, a postergar sine die la derogación del fatal DNU 70/23, a confirmar los arbitrarios vetos del presidente. El trato ofensivo y discriminatorio, pero básicamente el incumplimiento por el ejecutivo de lo convenido en tales obscuros arreglos, pareciera haber impulsado una toma de distancia que, respondiendo a sus propios intereses, favorece la interpelación al régimen en el gobierno.
El límite que el acuerdo público entre gobernadores estaría imponiendo a este potente dispositivo gubernamental, puede representar un duro golpe al programa neo-liberal. Veamos, el Senado por cuasi unanimidad ha convertido en ley un incremento de los haberes jubilatorios y del bono no remunerativo, ha reimplantando la moratoria previsional y sancionado una emergencia en el campo de la discapacidad. Así mismo los senadores han dado media sanción a los proyectos de los gobernadores: la coparticipación del impuesto a los combustibles líquidos y la distribución automática de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN). En Diputados se impulsan así mismo nuevas leyes que den cuenta del financiamiento de las universidades y sancionen la emergencia pediátrica para el Hospital Garrahan. Si estos acuerdos por todos conocidos se mantienen, si no se producen defecciones frente a la segura presión que ejercerá el gobierno, esto es si se llega al rechazo de los anunciados vetos presidenciales, podríamos estar asistiendo a un serio deterioro de la hegemonía libertaria que afectaría seriamente el futuro de su gobierno.
La crítica coyuntura política por la que pasa LLA es así mismo fuertemente connotada por signos de crisis del artificio financiero que tiene como banderas el superávit fiscal y la estabilidad de precios, en lo que no configura sino un resultado propio de esquemas monetarios basados en el déficit cero y en el desprecio por la economía real, esquemas fallidos que condujeran en momentos recientes de nuestra historia a retrocesos socio económicos y políticos de cada vez mayor gravedad. La coyuntura muestra, sin entrar en detalles, que actores extranjeros de peso global, diríase sus agencias principales, se han retirado de su apuesta especulativa para aconsejar a su clientela “tomar un respiro”, esto es volver al dólar. Ello junto a otras operaciones (pagos de relativos a la impagable deuda, importaciones, turismo al exterior, etc.) impulsa su creciente escasez y apreciación, situación ya existente que incrementa la compra de nueva deuda, comprometiendo aún más la soberanía y el propio devenir del artificio. La aplicación de este destructivo esquema, contradice los casos de Chile, Brasil, Colombia, entre otros países, cuyas economías conviven con niveles de déficit fiscal funcionales a la producción, el empleo y las políticas sociales, mientras mantienen altos sus stocks de reservas.
Lo hasta aquí comentado viene a conformar los prolegómenos de lo que podría considerarse una “tormenta perfecta”, esto es una situación que surge de circunstancias y demandas cuyo obcecado desconocimiento por parte del gobierno de LLA podría desestabilizar el nuevo intento de sometimiento y entrega que sufre nuestra sociedad. Tal contra-tiempo se configura por la ocurrencia en un mismo tiempo y espacio de situaciones de rechazo y/o crítica a dispositivos de la gubernamentalidad libertaria, tales la resistencia a la prisión de CFK, el freno a la manipulación parlamentaria, la protesta sindical contra la política salarial, la crisis del artificio financiero, aquí analizados.
En síntesis puede decirse que la coyuntura de cuestionamiento a la estrategia de gobierno de LLA requiere, para devenir una “tormenta perfecta”, de una oposición política que asuma la próxima disputa electoral como un momento propicio al abandono de faccionalismos, que permita abordar un intento de síntesis y articulación de las diversas demandas y aspiraciones en juego, un momento para abonar la construcción de una sociedad genuinamente democrática, edificada sobre una ética de la solidaridad, la inclusión política, social y económica, la soberanía.
El título de la nota refiere a la película de aventura y suspenso del 2000, dirigida por Wolfgang Petersen, cuyo argumento y desarrollo caracteriza una crítica situación que se evoca en este artículo.
