Darío Gómez Pucheta |
El lunes 27 de octubre, el avión presidencial de los Estados Unidos arribó a Japón para un encuentro oficial donde Donald Trump visitó al emperador Nurihito y a la flamante primera ministra Sanae Takaichi. Según Reuters, la líder japonesa se comprometió a comprar camionetas, soja, gas estadounidense y a firmar un acuerdo naval.[1]
Al pisar suelo japonés, un periodista le preguntó a Trump por el triunfo del presidente argentino Javier Milei en las legislativas del domingo 26. “Milei recibió mucha ayuda de Estados Unidos”, dijo el magnate, y celebró una “victoria inesperada”. Horas antes, en su red social Truth[2], había escrito: “Felicitaciones al presidente Javier Milei por su aplastante victoria en Argentina. ¡Está haciendo un trabajo excelente! El pueblo argentino justificó nuestra confianza en él.”[3]
Esa noche, Milei subió al escenario del Hotel Libertador para celebrar el 41 % obtenido por La Libertad Avanza[4]. Presentado por su hermana y secretaria general de la presidencia Karina Milei[5] —denunciada por presunta corrupción—, el mandatario sorprendió con un tono calmo, apelando a la racionalidad que antes despreciaba. Destacó la boleta única como “una mejora democrática” y anunció un “punto bisagra” para avanzar en tres reformas estructurales[6]:
- Laboral, para “flexibilizar” convenios y vincularlos a la productividad, atendiendo la demanda de los empresarios.
- Tributaria, en la negociación con los gobernadores que reclaman una revisión de las asignaciones específicas de impuestos y piden reciprocidad distributiva de recursos, inversiones en obras públicas (rutas); una nueva ley de biocombustibles y compensaciones por las cajas previsionales provinciales no transferidas a la Nación.
- Penal, para “actualizar la ley a los avances tecnológicos”.
Pero cabe preguntarse: ¿para qué reformar leyes cuando las actuales son forzadas o ignoradas por quienes deberían cumplirlas? ¿Las reformas trasladan la carga a los más débiles y por eso resultan eficaces?
La cena del poder
El viernes 24 de octubre, mientras el país aguardaba las elecciones, el JP Morgan organizó en el Teatro Colón una cena con el ministro Luis Caputo, el ex primer ministro Tony Blair, Condoleezza Rice, Mauricio Macri, los principales empresarios del país y destacados banqueros y empresarios de las finanzas globales. La agenda incluyó reuniones con Milei y Caputo.[7] ¿Por qué el encuentro se realizó en plena veda electoral? ¿Qué acuerdos se sellaron esa noche?
Un mes y medio antes, el 7 de septiembre, el gobernador Axel Kicillof había desdoblado los comicios bonaerenses, imponiéndose por 15 puntos y disputando el liderazgo opositor a Cristina Fernández, condenada a prisión domiciliaria e inhabilitación perpetua. El fallo, más allá de su fundamento, acentuó la deslegitimación del Poder Judicial, que parece tener predilección por castigar a exfuncionarios kirchneristas y favorecer a otros espacios políticos. ¿Simple coincidencia judicial?
Escándalos, crisis y sospechas
Las semanas previas a los comicios estuvieron marcadas por denuncias que amenazaron con desestabilizar al gobierno libertario y su alianza con el PRO de Macri, a quienes Milei llama “la oposición racional”. ¿Qué significa ser racional para el Presidente?
Entre los hechos más resonantes, la Secretaría General —dirigida por Karina Milei— fue acusada de beneficiarse de un circuito de coimas a través de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). El presidente vetó un aumento presupuestario para el organismo, y las marchas de personas con discapacidad fueron reprimidas[8]. ¿La victoria electoral logró ocultar el destino del “3 % de Karina”?
Mientras tanto, el dólar, bajo el eufemismo de “bandas de flotación”, pasó de 1.030 a 1.500 pesos entre enero y octubre de 2025[9]. ¿No es eso una devaluación encubierta?
El oficialismo también sufrió el escándalo del candidato José Luis Espert, acusado de recibir financiamiento del narcotráfico[10]. Tras fotos y videos comprometedores, Milei defendió al “Profe” hasta que la presión mediática forzó su renuncia. Luego, el tema desapareció de los grandes medios. ¿Por qué el silencio?
Fentanilo y desregulación
En agosto de 2025, más de 90 personas murieron por consumo de fentanilo contaminado. El control de la droga correspondía al ANMAT, organismo intervenido semanas antes por el “Ministro de Desregulación” Federico Sturzenegger, quien había despedido a 50 mil empleados públicos en su cruzada desreguladora[11]. ¿No existe una relación directa entre los despidos y las muertes?
En febrero, el lanzamiento de la criptomoneda $Libra involucró al propio Milei en un esquema de pump and dump: inflar el valor para luego derribarlo[12]. ¿Confirma este episodio su autoproclamada especialización en economía “con o sin dinero”?
Ideología, poder y dependencia
Desde su triunfo en 2023, La Libertad Avanza ha promovido una narrativa que iguala al justicialismo con el kirchnerismo y con toda defensa del Estado o de derechos colectivos, reduciendo cualquier diferencia a la “ideología woke”. Ese vaciamiento del debate permitió que prosperaran discursos individualistas y mercantilistas, que presentan el egoísmo como virtud.
En paralelo, Milei profundizó su alineación con Estados Unidos e Israel, pese a las denuncias de genocidio en Gaza[13]. Retomó préstamos con el FMI[14], vetó leyes para financiar universidades y hospitales, y permitió represiones semanales a jubilados que reclaman una pensión digna. Viajó al exterior 18 veces (11 a EE UU)[15], los incendios arrasaron parques nacionales por falta de recursos[16], y su “show presidencial” en el Movistar Arena fue financiado —según versiones— por una droguería que pagaba retornos a su hermana.[17]
La autodenominada política “anarcocapitalista” terminó mostrando su rostro más clásico: neoliberalismo puro, achicamiento del Estado, extranjerización del mercado interno y destrucción del aparato industrial. Muchos funcionarios parecen celebrar esta colonización cultural, subordinando la soberanía nacional al modelo económico estadounidense.
El economista Yanis Varoufakis ha definido este momento como “tecnofeudalismo”[18], donde la financiarización y la dependencia digital reemplazan a los viejos mecanismos del capitalismo. ¿Gobierna Milei la Argentina o gobiernan los intereses globales? ¿Cuánto poder real tienen hoy los Estados frente a las big tech y los fondos de inversión?
La tragedia continúa
Varoufakis en el libro, Tecnofeudalismo, recuerda que su padre lo acercó a la economía y las ideas mediante las tragedias griegas, las que en su composición muestran la caída de un héroe por su propia fatalidad. En los 90, Grecia y Argentina compartieron el destino de los deudores del FMI. Hoy, el país repite el libreto: un drama político disfrazado de épica libertaria, con lenguaje emocional y sometido a poderes financieros que manejan los hilos del destino nacional.
Otra tragedia argentina se desarrolla ante nuestros ojos. El acto empezó hace años; hoy solo presenciamos un nuevo episodio. Ojalá, como en la tragedia clásica, el coro levante la voz, se venza el temor y la piedad nos encuentre.
Fotografía: REUTERS – Alexander Drago
[2] Truth Social (estilizado como TRUTH Social) es una red social lanzada por Trump Media & Technology Group (TMTG), una empresa estadounidense de medios y tecnología cuya mayoría es propiedad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Ha sido calificada como un «clon de Twitter» que compite con Parler, Gab y Mastodon en su intento de ofrecer una alternativa a Facebook y Twitter.
[9] Valutafx Historial del dólar en 2025
[13] Radiotelevisión del Principáu d’Asturies 16/09/25
[17] La Política Online 08/10/25
[18] Varoufakis, Yanis (2024) Tecnofeudalismo- El sigiloso sucesor del capitalismo. Ciudad de Bs. As.
