Humberto Zambon |
Muchos hechos de nuestra historia son prácticamente desconocidos por los argentinos. Uno de ellos es que la primera ciudad fundada por la colonización española en el actual territorio argentino fue Nueva León, en la Provincia de Chubut, en plena Patagonia, el 9 de marzo de 1535, ocurrido un año antes que Mendoza fundara por primera vez a Buenos Aires (2 de febrero de 1536) y 19 años antes que la corriente conquistadora del noroeste fundara Santiago del Estero. Es un hecho histórico casi desconocido incluso por los mismos patagónicos.
Es cierto que el primer asentamiento poblacional español en el actual territorio argentino corresponde al fuerte Sancti Spiritu, levantado por los hombres de Sebastián Caboto en la desembocadura del Carcarañá en el Paraná en 1527; pero fue un asentamiento provisorio, de carácter militar y. como tal, fue abandonado dos años después, en 1529. Por el contrario, Nueva León fue fundada siguiendo el protocolo establecido por la Corona, con el acta fundacional donde consta el carácter de cabecera de la “Provincia de Nueva León”.
El escenario histórico:
Al iniciarse la década de los ´30 del siglo XVI, los reyes de España estaban dispuestos a ocupar todo el territorio de América del Sur. Hacía cuarenta años que Colón había llegado al nuevo continente y diez desde que Magallanes y Elcano descubrieron el estrecho que une al Atlántico con el Pacífico y circunvalaron por primera vez la tierra, demostrando empíricamente su forma esférica. Hacía muy poco tiempo que Pizarro había vuelto del Perú con preciosos objetos de oro y que había regresado la expedición de Caboto, sin oro pero llenos de rumores sobre incalculables riquezas que habrían en tierras al oeste, más o menos cercanas al Paraná.
Carlos V dividió al territorio de América del Sur en cinco franjas de 200 leguas cada una, limitadas por los respectivos paralelos terrestres. De norte a sur, la primera le correspondió a Pizarro (ampliada posteriormente a 270 leguas), la segunda a Almagro, la tercera a Pedro de Mendoza, cuyo territorio abarcaba desde el paralelo que pasa aproximadamente por la actual ciudad de Santos en Brasil hasta el que pasa por Bahía Blanca, el cuarto a Simón de Alcazaba, al sur del territorio otorgado a Mendoza y hasta la mitad de la actual Provincia de Santa Cruz, y el quinto, el más austral, que abarcaba el estrecho de Magallanes, correspondió al obispo de Plasencia, Gutierre Vargas de Carvajal.
Con el fin de hacer efectiva la ocupación territorial se restableció la figura del “adelantado”, nacida durante la guerra contra los moros. El adelantado tenía como función el anticiparse a las fuerzas reales, tratando de ganar tierras a los infieles, arrebatándole sus bienes y convirtiendo al cristianismo a sus habitantes, haciendo posible el posterior dominio por parte de la corona; arriesgaba sus propios bienes, a cambio de privilegios materiales que se detallaban en un contrato denominado “capitulación”.
El 21 de mayo de 1534 se firmó en Toledo la capitulación con Pedro de Mendoza, otorgándole los territorios de la región del “río de Solís, que llaman de la plata”, y poco después se firmó la capitulación con Simón de Alcazaba, otorgándole los territorios al sur de los de Mendoza.
Alcazaba era un experimentado marino y conocido cosmógrafo nacido en Portugal, de amplia formación teórica y práctica obtenida en viajes a oriente, conociendo las Molucas y China. Mientras Pedro de Mendoza preparaba una importante expedición con más de 2.000 personas, Alcazaba se conformó con una mucho más modesta, de dos naves, las viejas carabelas “Madre de Dios” y “San Pedro”, y con una dotación equivalente al diez por ciento de la anterior. Esto le permitió zarpar un año antes que Mendoza, con el plan de atravesar el estrecho de Magallanes y establecer sobre el Pacífico, en el actual territorio de la Patagonia chilena, la cabecera de su territorio (aproximadamente donde hoy está la ciudad de Valdivia). La razón de la elección del Pacífico era obvia: estar más cerca de la posible ubicación del oro y las riquezas, objetivo final de la aventura.
La aventura de Alcazaba
Zarpó el 21 de septiembre de 1534; el 26 de noviembre llegó a las costas de Brasil y el 15 de diciembre al Río de Solís; el 17 de enero de 1535 arribó a la boca del estrecho, pero los fuertes vientos y las corrientes marinas le impidieron avanzar. Finalmente retrocedió hasta llegar a la actual Bahía Gil, al norte del Golfo San Jorge; allí encontró la Caleta Hornos, que denominó “Puerto de los Leones”, de impresionante calma e imponente belleza. El 26 de febrero de 1535 desembarcaron y comenzaron la edificación de una iglesia (con techo de lona), de misa diaria, y un incipiente poblado; el 9 de marzo de 1535 fundó, formalmente, la Provincia de Nueva León y la ciudad capital.
Casi de inmediato emprendió el primer viaje de reconocimiento de su territorio, con rumbo noroeste, aunque, catorce leguas más adelante, se sintió enfermo y volvió a su capital, ordenando a sus hombres continuar con la expedición. Estos llegaron al río Chico y, siguiendo su trayectoria, se encontraron con el Río Chubut.
De todas formas, la aridez de la tierra y el clima hostil, con el viento fuerte y constante, fue desanimando a los conquistadores. Según parece, los escasos indios que encontraron, los tehuelches, los recibieron de la misma forma que sus descendientes recibirían a los colonos galeses tres siglos y medio después: curiosa y pacíficamente, pero sin la menor disposición a trabajar para el hombre blanco (“indios mansos pero inútiles para el trabajo”). Además, y fundamentalmente, no encontraron ni trazas de oro ni riquezas. Todo hizo que la expedición terminara en rebelión: volvieron a la capital -después de recorrer unos 500 kilómetros- y, como Alcazaba se negó a abandonar su provincia y regresar a España, lo mataron.
El caudillo de la rebelión, Juan Arias, quiso que los leones se convirtieran en piratas (para salir a “robar a todo trapo”), con lo que se habrían anticipado a los bucaneros que posteriormente asolarían el Caribe. Sin embargo, triunfó una posición moderada, liderada por Juan de Mori: volver y pedir clemencia (triunfó merced al degollamiento de Juan Arias y sus principales seguidores). Lo cierto es que el 17 de junio del mismo año abandonaron Nueva León y, embarcados en la San Pedro (la “Madre de Dios” había naufragado en aguas del Golfo San Jorge), pusieron proa hacia Santo Domingo, ya que este destino le pareció a Juan de Mori más prudente que el regreso liso y llano a España. Allí culparon de todo a Arias y al grupito que lo seguía (todos muertos), pidieron perdón y dejaron la crónica de su aventura. Gracias a ella conocemos esta historia.
BIBLIOGRAFÍA
-Felix Luna: “Historia integral de los argentinos”, tomo II, pg. 272 y siguientes (Ed. Planeta).
-Ezequiel Ortega: “Como fue la Argentina, 1516-1972”, Tomo I pg. 55 y sig. (Ed. Plus Ultra).
-José María Rosa: “Historia Argentina”, pg. 183 y siguientes.
La presente nota se basa en lo escrito en H. Zambon: “Hablemos de economía 3”, EDUCO (Neuquén, 2024)
VIAJE A NUEVA LEON
Hace unos años, con un grupo de amigos resolvimos viajar al lugar donde estuvo emplazada la primera ciudad fundada en el actual territorio nacional, Nueva León, ubicada en la Caleta Hornos, en el extremo norte del golfo San Jorge.
La localidad más cercana es Camarones, un hermoso pueblo patagónico de 1.634 habitantes según el último censo (2022), en pleno crecimiento (1.296 habitantes en 2010), ubicado en el centro de la costa chubutense, a 252 km. al sur de Trelew y a 262 km. al norte de Comodoro Rivadavia. De la ruta nacional 3 (que recorre la Patagonia cerca de la costa), el ingreso a Camarones se realiza por la ruta provincial 30, perfectamente asfaltada, con una extensión de 72 km.
Camarones tiene varias particularidades históricas. Su fundación oficial es de 1900, pero desde bastante antes se lo usaba para el acopio de mercaderías por los pobladores de la zona; allí se fundó la primera sociedad rural patagónica y allí Juan Domingo Perón pasó su niñez y, luego, durante la adolescencia, los meses de vacaciones del liceo militar, debido a que su padre fue primer juez de paz del lugar.

Esa zona (que incluye Camarones y la caleta Hornos) es uno de los paisajes más hermosos de toda la pintoresca costa patagónica, conocida como lugar reparado por quienes navegan por placer o deporte el litoral marítimo sureño. Al norte del cabo se encuentra el Faro de Leones (frente a la isla Leones) y más allá la reserva faunística del Cabo de las Dos Bahías, donde viven en libertad gran cantidad de guanacos y ñandúes; la reserva fue creada por la Provincia en 1973, en una franja de 14 km; en el año 2007 Nación y Provincia crearon un parque nacional como espacio de conservación y uso racional de especies marinas y terrestres, de 132 124 hectáreas, que comprende 39 islas y 6 islotes. En las costas hay lobos marinos y pingüinos, además de interesantes lugares de pesca (como Caleta Sara, donde se realiza anualmente, en febrero, la fiesta nacional del salmón).
Caleta Hornos está a 27 km. en línea recta de Camarones, pero cuando viajamos (supongo que poco ha variado desde entonces) para llegar por tierra a nuestro destino, dado las características del camino, había que hacerlo con vehículos de doble tracción. Pero el paisaje y la posibilidad de ver la fauna silvestre en libertad justifica ampliamente el viaje.
Lógicamente, de la efímera ciudad de Nueva León no quedan rastros materiales. Sólo la memoria histórica.
En Camarones amplios carteles recuerdan la epopeya de Alcazaba y, sobre la costa, un monumento con forma de torre fortificada recuerda la fundación de Nueva León. En el Chubut, la ley provincial 2271 declara asueto provincial al 9 de marzo de cada año, mientras que la Ley provincial 4188 (de 1996) declara de interés histórico y turístico el área de Caleta Hornos, ordenando al ejecutivo provincial la apertura de accesos adecuados y la creación de un centro de información para promover aspectos de la cultura regional.
Actualmente ha comenzado a desarrollarse el turismo, ofreciendo excursiones embarcadas o terrestres, en vehículos adaptados. Por la belleza de la costa, la riqueza faunística, el valor histórico y la relativa cercanía de centros turísticos en pleno desarrollo (unos 300 kilómetros de Puerto Madryn), permiten augurar para el futuro próximo un importante desarrollo turístico.
